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Un poco de cultura, arte e historia.

Queremos un país de primer mundo, pero ¿pensamos como ciudadanos de primer mundo?

flickr cayusaEra un día de trabajo, mis compañeros y yo comentábamos la situación de otros países, en turismo se tiene la ventaja de convivir con gente de otras culturas e idiosincrasias. En Alemania, una mujer cuando se incapacita descansa por meses e incluso al esposo le dan incapacidad también. En Francia, el servicio médico es gratuito y el gobierno te paga hasta una niñera. En Inglaterra, te pagan el transporte que utilizaste para ir al hospital, los servicios médicos no cuestan absolutamente nada. Al escuchar esto, muchos suspiraron, otros hicieron muecas y la gran mayoría expresó el anhelo de vivir algo similar a lo que sucede en esos rubros del primer mundo.

¿Qué significa “Primer Mundo”? En un principio hacia referencia a los países capitalistas. Hoy en día se consideran de primer mundo a las naciones que desarrollan buenos estándares de vida, humano, instituciones democráticas sólidas, donde existe una buena distribución de la riqueza y poseen tecnología. Entre ellos están: Noruega, Suecia, Australia, Alemania, Canadá, Japón, Gran Bretaña, Austria, Islandia entre otros.

¿Es cuestión de suerte que estos países tengan ese nivel de vida? o ¿Han hecho algo para llegar a ello?  Estos países pagan muy altos impuestos, sin embargo los ciudadanos saben exigir el buen uso de los mismos. ¿Cómo es que llegan a ese nivel en el cual los ciudadanos tienen el poder de demandar a su gobierno lo que merecen? Para responder a esta pregunta voy a citar a Tony Benn, un político británico con una trayectoria muy interesante, “ are more powerful than guns”, es decir, ” las son más poderosas que las armas”.

Entonces esto sostiene algo en lo que creo totalmente, un pensamiento genera una actitud, y ésta a su vez, un hábito, un modo de vivir y conducirse. Un pensamiento puede modificar una vida. ¿Qué clase de e ideas generan los ciudadanos de primer mundo?   Podríamos mencionar, que tienen ideas de progreso, de salud, confianza en sí mismos, integridad, respeto, honradez, responsabilidad social, etc.

Estas ideas no surgen por si solas, son producto de una mente que analiza, reflexiona, tiene un punto de vista, tiene conocimientos y se permite cuestionar, mejorar, etc.

¿Cual es la tierra fértil donde estas semillas de ideas florecen? Puedo decir sin duda que son los y la . Estos países de primer mundo tienen un alto hábito por la , así como por la . Veamos:

Mientras que en México sólo 27% lee un libro en doce meses, en Reino Unido lo hace 87% y en Francia, 71%. Sin embargo, de los mexicanos que dicen haber leído en ese periodo, sólo 13% termina la lectura. Según la OCDE, México ocupa el lugar 107 de 108 países en cuanto a hábito de lectura.

En México, el 86% de la población nunca ha ido a una exposición; 43% no conoce una biblioteca, 24% no tiene ningún libro en casa. Esto es según una encuesta de la CONACULTA.

Así como en la salud física “somos lo que comemos”, en cuanto a formas de pensamiento “somos lo que leemos, lo que vemos y escuchamos”. Las inquietudes, deseos e ideologías están afectadas por los libros que se leen, las películas y programas que se ven y la música que se escucha.

El nivel cultural en los países de primer mundo es muy alto y es prioridad. Y entiéndase en este sentido, por cultura al que describe la RAE “(Del latín cultura). f. 1. Cultivo // 2. Conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico. // 3. Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc. (…) [DRAE, Real Academia Española, volumen 4, p. 483]”

La cultura nos permite tener la capacidad de reflexión sobre uno mismo: a través de ella, el hombre discierne valores y busca significados. Los hábitos de lectura, la música, pintura, escultura, arquitectura, literatura, la historia, filosofía, ciencia y otros nos ofrecen una gama de oportunidades donde crear preguntas y buscar las respuestas. Así mismo la cultura popular (los usos y costumbres de otras personas) puede ser enriquecedora.

No es de extrañar, entonces, que el nivel de educación, (no sólo  la académica) en los países con alta de vida, sea valioso, veamos los resultados del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés) México ocupó el lugar 48 (420 puntos en promedio) de 65 naciones, 33 de la OCDE.

El estar en esos niveles significa que al concluir la secundaria o cursar el primer año del bachillerato los estudiantes apenas reconocen ideas sencillas en un texto. El conocimiento científico es muy limitado y en matemáticas sólo tienen habilidades para resolver operaciones de rutina. Lamentable ¿cierto?

¿De qué se alimenta entonces el cerebro de un mexicano? Si no lee prácticamente, su contacto con la cultura, la ciencia y las es mínimo y hay indiferencia ante el vivir informado. Si somos lo que vemos, la juega entonces un papel muy importante en México.

Ver televisión en nuestro país es sinónimo de estar en casa, de descanso. De diez horas promedio, más de seis, el mexicano se la pasa viendo tele. Despiertan con ella, el ama de casa pasa su mañana acompañada de ella, los hijos menores al regresar de la escuela la observan, para después reunirse como familia a observar las telenovelas y los tan famosos Talk shows. De los cuales toman un modelo para conducirse.

 

Estos últimos de mayor rating en ambas televisoras,  consisten en un presentador, unos panelistas con conflictos entre sí, dispuestos a hablar  de sus intimidades, sin olvidar que como todo show, debe haber espectacularidad, polémica, convirtiendo casi en atracción de feria a los invitados. Este tipo de programas provoca muchas veces el enfrentamiento de tipo violento oral o físico entre los invitados y a veces por el mismo presentador. Como el caso de Laura Bozzo, que promueve el respeto, cuando ella misma utiliza frases ofensivas.  Se sabe que muchos casos expuestos en dichos programas son arreglados de antemano, remunerados así mismo a las personas “comunes y corrientes” que saldrán de panelistas. Y podría seguir citando los inconvenientes e incongruencias de éste tipo de programas, pero haré eso en otro texto.

No desestimo el valor de la televisión como un medio de esparcimiento, de diversión. Tampoco resto lo entretenido y proactivo que algún “reality show” pueda ser. Sin embargo  aplaudo las empresas que aprovechan este medio para enriquecer al pueblo, para no sólo entretener, sino para crear esa tierra apta donde las semillas puedan desarrollarse y dar buen fruto. Un buen ejemplo es Ópera prima del canal 22. Mi punto es que la televisión tenga un equilibrio entre la necesidad del espectador de estar informado y entretenido. Que la televisión sea propositiva en su contenido, conservando un grado bueno de cultura y evitando caer en lo vulgar o amarillista.

¿Son las televisoras las responsables del contenido? En realidad, un programa que tiene éxito, muestra a la gente lo que quiere ver. La gente establece los valores que quiere ver reflejados en los programas. Entonces, la mexicana queda atrapada en un círculo vicioso, somos lo que vemos, y lo que más se ve, son programas con mucho melodrama, violencia, y carentes de un contenido intelectual y cultural, eso alimenta nuestras ideas, y volvemos a demandar más de lo mismo.

Ok, vimos que los hábitos influyen de manera determinante para que los habitantes de primer mundo generen las ideas que poseen y las cuales han sido las que los han llevado a donde están. Vimos también la posición de México en un comparativo en cuanto a hábitos culturales principalmente. No es mi intención ensalzar otros países y menospreciar el mío, por el contrario, con tanta riqueza que tiene, tantas personas que son capaces de generar grandes cosas, es lamentable que no sea así. Y considero que el aprender lo positivo de otras civilizaciones no nos hace perder una identidad.

 

Retomando la pregunta: Queremos un país de primer mundo, pero ¿pensamos como ciudadanos de primer mundo? Me viene a la mente una frase del fundador de Televisa, Azcárraga Milmo: “Yo hago televisión para jodidos, y México es un país de jodidos”. Si no queremos seguir “jodidos” mejoremos entonces la fuente de la cual alimentamos nuestro cerebro.

Y cierro con esta frase de Luis Eduardo Aute «La mayor riqueza que tiene un país es la cultura, eso lo hace más libre. Un país será más libre en cuanto sea más culto. Es difícil que exista un país culto que se haya sometido a una tiranía. Yo creo que es la gran riqueza del colectivo humano, la cultura, pues es lo que lo diferencia de las bestias. Es el deseo de conocimiento».

 

 

 

 

Estadísticas tomadas de

http://www.conaculta.gob.mx/recursos/encuesta_nacional/2010/Comparativo_Estados_2010.pdf

http://www.pisa.oecd.org

http://mx.ibtimes.com

 

Imágenes bajo licencia:

http://creativecommons.org/licenses/by/2.5/

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  • http://twitter.com/fhergum fernando

    Me gusto, mi pregunta sería ¿quieren los mexicanos ser primer mundo? o sobrevivimos aprovechando esa mediocridad para pasar el uno sobre el otro.
    Añadiria algo mas a parte de hábito y educación DISCIPLINA.
    Yo si creo que hay muchos mexicanos que actuan para ser primer mundo

  • http://twitter.com/black__zero DS

    Me gusto tu Post, es la cruda realidad en la que estamos
    atrapados miles de mexicanos que realmente queremos un cambio, un cambio para
    bien.

    Vivimos desafortunadamente en un País Corrupto, callamos por temor a
    represalias, vivimos al margen de muchas cosas, el rico, quiere poder total, el
    Pueblo lo gobiernan fácilmente con ideas falsas.

    La pregunta aquí es, ¿Donde va todo el dinero que pagamos con nuestros impuestos?
    Los políticos de este País no son tontos, hacen sus leyes para beneficio
    propio, no como en otros Países que las costumbres se vuelven leyes.

    Debemos aprender a romper los paradigmas si queremos un País Mejor, de nada
    sirve hacer conciencia, en cambio no es de uno, si no de todos.