Decir adios, una remota idea de desprenderse de algo que se quiere, es vivir una pequeña muerte.
Cuando una relación termina, y no necesariamente una relación de años o demasiado intensa, sino la relacion con todos sus maticez, al terminar genera ciertos sentimientos de pérdida.
Ni que decir de cuando se está enamorado y como diría la canción ” No es falta de cariño, te quiero con el alma, y en nombre de este amor y por tu bien te digo adiós” Cuando ninguna razón nos parece en verdad razonable, lejos de esto sentimos que una grieta en la tierra se abre y el mundo que imaginamos con la persona amada es tragado en segundos.
Comenzamos a vivir un duelo, y de no vivirlo bien, tenderemos a no cerrar ese círculo, a no sanar esa herida y arrastraremos el fanstasma de esa relación moribunda a una que podría ser buena.
¿ Cómo vivir sanamente un duelo? Primero hay que aceptar que no hay nada, ni magia negra, ni rezo, ni conjuro que haga desaparecer lo que sientes por esa persona. Ni negar que esa persona existe.
Podríamos decir que un duelo tiene cuatro etapas, que a veces se pueden dar simultáneamente.
El duelo nos sirve para aceptar una pérdida de manera inteligente. También es una manera natural de despojarnos de falsas esperanzas. Es saber vivir una sana desesperanza. Cuando vivimos aferrados a la esperanza de una segunda parte es cuando el duelo no está bien elaborado.
La primera etapa: Te sientes aturdido, sin comprender lo que sucedió, se puede reaccionar como si nada pasara. Puede haber una suspensión de los sentimientos. Sin embargo todas esas emociones guardadas y no expresadas pueden salir y hacer crisis.
Segunda etapa: Puede que no se acepte la pérdida, hace su aparición la angustia, el llanto, la tristeza, insomnios, rabia… Es aquí donde videntes, brujos etc hacen su quincena! No te das por vencido, no es posible que exista tal pérdida! Es importante que no reprimas tus sentimientos, simplemete son, dejalos fluir, sin permitir que te controlen.
Tercera etapa:Vamos mejorando, se acepta la pérdida. Se ven las cosas tal cual son. La tristeza sin embargo se agudiza, en algunos casos vien la depresión que ya son rubros de ayuda psicológica.
Cuarta etapa: Renuncias definitivamente a la esperanza, reorganizas tu vida. Se recupera la inicitiva y las ganas de vivir. Es en esta etapa donde las remebranzas del viejo amor son guardarlos en el baúl de los recuerdos, a donde pertenecen.
Y así como una infección contra la cual el cuerpo lucha para vencer, igualmente ese amor que te negabas a perder terminará siendo absorbido por la resignación.
Lo mejor es que cuando te decidas a reorganizar tu vida, te preparás para ser una mejor persona, lista para amar, con mayor serenidad y mucho mejor.
Es difícil, sin embargo es necesario. Puedes pasar simuntáneamente por cada etapa, mas es necesario las experimentes. Deja de aferrarte.
Una vez pusieron una trampa para un simio pequeño, si tomaba un dulce, un aparato le detenía la mano. Para ser libre bastaba con soltar el dulce…
Suelta el dulce que no te está dejando vivir en libertad.
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