En varias ocasiones me vi envuelta en la misma situación que mucha gente me comenta cuando les motivo a ejercitarse. Normalmente escucho las siguientes repuestas:
- No tengo tiempo.
- Mis hijos no me dejan.
- No tengo dinero.
- El ejercicio no es lo mío, no me sirve.
- Y los más sensatos dejan escapar el “me da flojera”.
Estos son en realidad, pretextos, no digo que no sean ciertos, yo los usé muchas veces en mi vida. Sin embargo, voy a explicar mi punto, quememos la grasa escondida detrás de cada una de estas excusas.
No tengo tiempo. Es la más común, actualmente vivimos en un mundo ajetreado, la mujer no sólo está en casa sino también trabaja, muchos hombres no sólo trabajan también atienden asuntos en casa. Las jornadas laborales parecen kilométricas y cuando hay hijos la cosa cambia.
Cierto, sin embargo para pasar de una vida sedentaria a una saludable no es necesario que estés dos horas diarias en el gimnasio, (eso lo hago por mero gusto y por una meta personal). Aquí es donde hay que definir objetivos, si tu meta es un cuerpo de concurso, el entrenamiento será muy diferente a si sólo quieres estar en forma. Veamos tres diferentes objetivos, los más sencillos:
- Estar sano: Este es el más sencillo por así decirlo, basta con una media hora de ejercicio mínimo cuatro veces a la semana. Puede ser caminar a un buen ritmo, trotar, andar en bici, nadar, hacer ejercicios en casa (Si, la típica gimnasia) etc.
- Estar en forma: Aquí hay que combinar los tipos ejercicios, hacer cardio (caminar, trotar, elíptica, bici, nadar) que ayudan a eliminar calorías y mejoran nuestra condición física. Y hacer ejercicios que fortalezcan los músculos (pesas, pilates, yoga) pues a medida que ejercitamos el músculo, éste requiere de energía, es decir que consume grasa al fortalecerse. Y nos va dando más forma. En este caso se puede hacer tres veces a la semana cardio, y tres veces un ejercicio anaeróbico. O hacer un total de cinco veces a la semana.
- Perder peso: Aquí voy a tocar levemente un mito, y profundizaré más en él en otro artículo. “El peso” no por perder peso significa que se pierde grasa. El peligro de hacer dietas mal balanceadas es que no sólo pierdes peso, sino músculo. El caso es cuidar el músculo y perder grasa. Pues a medida que ejercitamos uno usamos como combustible la grasa.
- Ahora, si deseas un cuerpo fitness, marcado y fuerte, la rutina y todo lo demás cambia, hablaré en otro post.
Ahora, esclarecido el punto, es importante entonces disminuir grasa. No
existen pastillas, ni cremas, ni jabones, ni aparatos milagrosos para perderla. El milagro está en uno mismo, en decidir cambiar estilos de vida, de hábitos.
Para perder grasa, hay que modificar la alimentación y hacer ejercicio, en este caso el tiempo necesita ser mayor, de cuarenta y cinco minutos a una hora diaria es lo ideal. Combinar treinta minutos de cardio con treinta minutos de ejercicios que fortalezcan los músculos. El cross training es un excelente método para deshacerse de la grasa y estar en forma.
Como ves no necesitas de mucho tiempo, basta con treinta minutos, a lo mucho una hora. Has pensado ¿cuanto tiempo pasas, a veces viendo tele o navegando por internet? Tal vez podrías optar por pasar menos tiempo en ello y hacer algo de ejercicio.
Mis hijos no me dejan. Es verdad y nadie lo niega, los hijos pequeños absorben mucho tiempo sin embargo puedes incluirlos en tu rutina. Si, así como oyes, si son bebes que ya pueden sentarse, puedes ejercitarte con ellos ¡pesan una maravilla! Haré otro post, de cómo poder hacer ejercicio con bebés.
Recuerdo cuando mis hijas estaban pequeñas, solía acostarme boca arriba, piernas flexionadas, sentarme a una de ellas en mi vientre y levantar la cadera, es un excelente ejercicio para glúteos y la risa de mi hija al subir y bajar era muy motivante.
Si tus hijos son preescolares o mayores, qué mejor ejemplo que incluirlos. Pasarás un momento divertido y seguramente ellos pondrán su mejor esfuerzo. Si de plano tus hijos son muy hiperactivos realiza con ellos los ejercicios aeróbicos, hasta dormirán mejor. Yo lo realicé con un video de Pilates y otro de Yoga, me acompañaba mi hija menor ¡con singular alegría!
No tengo dinero. Para hacer ejercicio no es necesario contar con membresía en algún club hermosamente equipado. Digo, es muy cómodo asistir a algún lugar así. Sin embargo puedes checar mi post sobre hacer ejercicio en tu casa, también puedes ir a un parque cercano, y para los que tenemos la bendición de vivir en la playa, ir de vez en cuando a ella.
El ejercicio no es lo mío, no me sirve. Tal vez alguna vez hiciste ejercicio
(también me pasó) y no viste ningún resultado, muchas veces se debe a un mal entrenamiento, una rutina inadecuada, o simplemente se sigue con los mismo hábitos alimenticios, esperando que sólo con ejercicio el cuerpo se transforme. Aquí va otra verdad, y lo he dicho “La diferencia entre un cuerpazo de un puercazo es 60% alimentación y 40% ejercicio”. No hay recetas milagrosas.
No se puede saber si algo te gusta o no, hasta que lo pruebas. ¿Cómo saber si no te gustará hacer pesas, si no sabes cómo te sentirás o reaccionarás? Yo creía eso, hasta que lo intenté (y me fascinó ver los resultados) la verdad es que los sabotajes se los pone uno mismo.
Me da flojera. Ante este pretexto, no puedo debatirte nada, efectivamente, da flojera levantarse más temprano cuando deseas seguir dormido, da flojera hacer ejercicio cuando deseas ver tele acostad@, da flojera tener que cocinar tu comida más sana para llevarte a la oficina en vez de estar comiendo comida poco nutritiva. Da flojera, es verdad, sin embargo el lograr algo a pesar de los obstáculos, el conquistarte a ti mismo, el que tu bienestar y tu autoestima sean más grandes que cualquier pretexto, es una sensación de logro y satisfacción única.
El ver a tu cuerpo agradecido por estar en forma y sobretodo sano, es la mejor manera de decirte a ti mismo: “Yo me amo y me cuido” Entonces ¿Qué estás esperando?
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